30 abr 2009

La cosa se anima un poco

Parece mentira pero ya va a hacer tres meses que estoy aquí; es curioso lo rápido que pasa el tiempo y lo relativamente fácil que me ha resultado adaptarme, tanto que tengo ya mis propios horarios y rutinas e incluso a veces me parece que mi vida es un poco monótona. Por suerte últimamente está empezando a haber novedades, algunas mejores y otras peores:

Sigo sin encontrar trabajo, pero por lo menos ya me empiezan a llamar de agencias de reclutamiento, para interesarse por mi vida y sospecho que para charlar un poco conmigo y evaluar mi nivel de inglés ahora que llevo ya un tiempo aquí, porque todo el mundo tiene la creencia de que los españoles hablan fatal inglés (y no les falta razón). Una de ellas me dijo que iba a enviar mi currículum a IBM para un puesto de programador junior, me deseó suerte aunque me confesó que no creía que tuviese muchas posibilidades. También me han escrito de Facebook diciendo que me van a enviar una especie de examen esta tarde por email para que lo responda y se lo devuelva en media hora; esto es un poco raro pero los de Google me hicieron lo mismo, tres páginas en Word con preguntas sobre mis conocimientos de informática, que explicara como para un niño qué es un Proxy Server e incluso una captura en texto plano de unos 20 mensajes IP con sus números de secuencia, flags y todo, para que contara lo que estaba pasando en esa red, en fin, por algo tienen fama de ser los más frikis.

En otro orden de cosas, esta misma tarde vienen un par de personas a ver la casa en la que vivo, parece que John lleva tiempo intentando venderla para comprarse otra un poco más en el centro, así que a lo mejor me toca volver a buscar habitaciones por Dublín, lo que espero que sea tan divertido como la otra vez y me dé anécdotas para otro post.

A todo esto mi nivel de inglés está mejorando bastante, me noto con más soltura a la hora de hablar y sobre todo entiendo casi todo a la primera sin necesidad de esforzarme demasiado … aunque también depende del día, porque a veces tengo momentos de sordera, como el fin de semana pasado cuando estando en un pub se me acercó una chica irlandesa y me dijo algo que no pude descifrar, tuve que pedirle que me la repitiera tres veces y ni siquiera así pude entenderlo, al final vino David en mi ayuda para aclararme que lo único que me quería decir es “¿te lo estás pasando bien?”. Me sentí bastante mal por no haber sido capaz de comprender una cosa tan elemental (era una frase para romper el hielo, no podía estar preguntándome nada complicado) y, aunque en mi defensa alegaré que su acento era muy irlandés (/noit/ = night, no preguntéis por qué pronuncian así de mal), tuve que dejar que se fueran, la chica en un sentido y mi orgullo por el opuesto.

21 abr 2009

La búsqueda del tesoro

El tesoro se halla en un templo escondido y custodiado por miles de trampas mortales, en el centro de una selva inexpugnable ubicada en quién sabe qué rincón olvidado por el mundo de los hombres. Al menos eso es lo que cuentan las leyendas que han llegado hasta nuestros días.

La información es parca, escasos los detalles, no explican los terribles peligros que habrá de enfrentar el imprudente que se atreva a buscar el tesoro. Sin embargo un explorador indómito está decidido a conseguirlo, proviene de una larga estirpe de buscadores y además cuenta con una gran ventaja: él sabe que el tesoro existe, él lo vio hace mucho tiempo, se podría decir que en otra vida, en una época muy diferente, cuando aún era considerado un bien útil para la sociedad y no había necesidad de guardarlo ni de protegerlo.

Partiendo de los pocos documentos y mapas que ha podido reunir decide iniciar la aventura, con la ayuda de su inseparable brújula establece el punto de inicio: allí donde el tesoro fue visto por última vez será el lugar donde empezar la reconquista.

Sería complicado narrar los mil y un peligros que ha tenido que afrontar nuestro viajero, con valentía arrostra las dificultades que salen a su encuentro, con diligencia solventa todos los inconvenientes, el tesoro cada vez está más cerca, casi puede sentirlo, será suyo cueste lo que cueste.

Finalmente el explorador logra su objetivo, ya está en el templo, polvo y telarañas cubren todas las paredes, se enfrenta a la última prueba, encuentra el cofre, lo abre y descubre allí reposando el artefacto definitivo, resguardado del paso del tiempo, el objeto que le dará la gloria, con un movimiento certero lo extrae cuidadosamente de su reposo milenario, lo despliega, lo enfrenta a la luz y musita “pensé que nunca llegaría a usar las gafas de sol”.


Disclaimer: Se me va un poco la pinza.

19 abr 2009

Fotos del Saint Patrick's day

Este finde ando medio constipado/resfriado/griposo, así que he decidido quedarme en casa, que ya era hora de descansar un poco, desde que vine he salido absolutamente todos los fines de semana y bastantes días entre semana, así que éste me lo tomo de relax, descanso, me recupero, veo alguna película y organizo mis tareas pendientes.

Tengo que reconocer que Murphy y su ley me persiguen de cerca y que aprovechando mi decisión de quedarme en casa, estos dos días son los que mejor tiempo ha hecho de todos los que he estado aquí; por lo menos esta tarde he salido a darme una vuelta con un par de amigos y he tomado un poco del sol dublinés, que no calienta demasiado, pero llama mucho la atención ver como los irlandeses se vuelven locos y empiezan a salir a la calle a invadir los parques con manga corta y pantalones cortos, como si de verdad hiciera calor.

Entre mis asuntos pendientes llaman la atención las fotos del desfile del día Saint Patrick, destacan principalmente porque ya hace un mes que pasó y aún no he colgado nada, en fin, como dice un gran amigo mío, "más vale tarde que muy tarde":

Una cosa típica que hacen no sólo en Dublín sino en más ciudades donde se celebra Saint Patrick es teñir el río de verde. Aquí se ve la mezcla del verde típico del Liffey con el verde del tinte:

En el desfile participa la presidenta de la República:

Me sorprendió la cantidad enorme de orquestas que desfilan en representación de asociaciones, regiones, condados, etc. Aquí una de ellas:

En el desfile hubo bastantes referencias al espacio, la carrera espacial, el Apolo, etc. supongo que por ser 2009 el Año Internacional de la Astronomía y celebrarse el 40º aniversario de la llegada del hombre a la Luna:

Otro tema que me llamó la atención fue un grupo de hombres representando que los irlandeses son los más fuertes del mundo o algo así, le pregunté a mi compañero de piso irlandés pero no supo explicarme el significado, estos muchachos llevaban en sus espaldas cosas tan diversas como lavadoras, excavadoras, sacos de patatas, muebles, incluso el mundo:


Y a partir de aquí distintas carrozas y disfraces que desfilaron:







13 abr 2009

Nunca rechaces la invitación de una sueca borracha

Desde que estoy aquí me he preguntado muchas veces para qué quiero un blog, si apenas escribo ni cuelgo fotos ni le hago demasiado caso en general; ahora sí lo sé, he tenido la revelación: es para poder contar historias como lo que me pasó la otra noche.

Estábamos David y yo en un antro llamado “Church”, “Iglesia” para los no angloparlantes, que básicamente se trata de una iglesia antigua que han reformado poniendo una barra de bar y una pista de baile en la planta inferior; sigue cumpliendo con su misión original de atraer pecadores, pero no para confesarse precisamente. El caso es que serían alrededor de las dos y media, ya habían quitado la música y encendido las luces cuando nos disponíamos a volver a casa y lamentábamos lo pronto que suelen acabar las noches aquí, cuando se nos acercó una sueca un poco perjudicada por el alcohol que nos empezó a dar conversación y se alegró mucho cuando le dijimos que éramos españoles, ella había estudiado español durante cinco años (aunque no hablaba prácticamente nada) y uno de sus compañeros de piso era un argentino que echaba de menos el poder hablar en castellano, así que después de un rato de charla nos invitó a ir con ellos a su casa que estaba por allí cerca a seguir allí la fiesta con sus compañeros entre los que se encontraban más suecas y algunos americanos. David aceptó en seguida y yo dudé un poco, teniendo muy clara la ley de Murphy para estos casos, es decir, si no iba al día siguiente me enteraría de que me había perdido la mejor fiesta de toda mi vida y si me animaba a ir sería lo más aburrido que me pudiera imaginar. Al final me decidí y aunque se cumplió la ley, no me arrepiento, fue una experiencia interesante y conocí la casa más cutre que he visto en mi vida.

Para empezar el concepto de “cerca” de los suecos es un poco extraño, porque lo que según ellos era “al lado del centro” se convirtió en una caminata de cerca de media hora pasando por partes de Dublín que no había pisado en mi vida; debe de ser que en el barrio sésamo sueco no lo explicaban demasiado claro y se centraban más en cómo apretar la tuerca Järpen en la pieza Maëstrom para formar la estantería Malik, o cosas parecidas que allí son cultura general básica.

La casa, cómo decirlo finamente, era un desastre de limpieza y orden, empezando por la entrada donde había una veintena de zapatos tirados y revueltos, mezclados con bolsas de plástico y ropa. Las habitaciones básicamente colchones hinchables tirados en el suelo y cantidades ingentes de ropa y trastos esparcidos por todas partes; la cocina una especie de pasillo estrecho sin más ventilación que una pequeña ventana; el baño no lo vi pero me contó David que era una letrina simplemente asquerosa, y el salón, a parte del detalle friki de tener una NES encima de la tele, seguía la tónica general de toda la casa: vasos, botellas y latas se amontonaban en una de las mesas junto con restos de tabaco de liar, la moqueta estaba quemada en muchísimos sitios (sospecho que apagaban los cigarrillos en ella directamente, porque vi varias colillas en el suelo y no había un solo cenicero por allí), y ropa encima de la mesa y los sofás, que tiraron al suelo para poder sentarse, por cierto.

Y ahora la descripción de la fiesta en sí, a pesar de que nos habían dicho que en la casa vivían seis o siete personas y que la sueca había invitado a más gente, allí no estábamos más que seis: David, la sueca borracha sociable, otra sueca igualmente borracha pero muy borde, el argentino, un americano de Michigan y yo. David y la sueca sociable estuvieron hablando sin parar durante todo el rato; el americano puso música y de repente se tumbó en el suelo en una postura bastante incómoda, se quedó dormido y empezó a roncar, momento que aprovechó la sueca borde para pegar gritos, con voz cazallera y bastante desagradable, para despertarle; yo intenté hablar con la sueca borde con la sana intención de practicar el inglés e incluso aprender algo de sueco, pero ella prefería seguir gritándole al americano y no hacerme ni caso, así que me puse a hablar con el argentino descubriendo que a los dos nos encantan “Les Luthiers” y acabamos viendo vídeos de ellos en el youtube.

Al final David me hizo un gesto de "cuando quieras nos vamos", le pidió el teléfono a su sueca y nos volvimos a casa comentando las mejores jugadas de la noche. Llegué a casa cerca de las cinco y media, se empezaba a ver un poco de claridad ya, pensando que por lo menos había sido una noche original.

5 abr 2009

Una semana más

Lamento no escribir muy a menudo pero últimamente no tengo tiempo para casi nada, se me pasan las horas volando y casi todos los días tengo alguna cosa que hacer. Normalmente dedico las mañanas a ver las últimas ofertas de trabajo que me llegan al mail o bien a buscar en las distintas webs que hay por aquí y a enviar CVs a las que más me gustan; entre esto y alguna labor doméstica como ir a la compra o poner la lavadora en seguida llega la hora de comer; también hay que reconocer que mis mañanas son un poco cortas porque antes de la 1 suelo estar ya preparando la comida, horario típico irlandés.

Luego por las tardes suelo salir a dar una vuelta por la ciudad y/o a hablar inglés: he encontrado un par de sitios donde organizan una especie de intercambio de idiomas; los martes en las bibliotecas públicas toca español-inglés así que me voy prontito para coger sitio que siempre se llena y los últimos tienen que estar de pie, a ver si tengo suerte y pillo algún irlandés que son escasos, la mayoría de la gente es española y es bastante frecuente encontrar grupos de conversación en el que todos son españoles. Los miércoles organizan algo parecido en un bar que se llama “Havana”, suele haber mucha menos gente y mayor porcentaje de gente autóctona (cumpliéndose la regla de que es más frecuente encontrar un irlandés en un bar que en una biblioteca) y además no sólo hay españoles, también hay franceses e italianos, así que voy mezclando idiomas y practico un poco de francés para que no se me olvide e incluso catalán con una pareja muy simpática de Girona. Pensaba que sería complicado encontrar gente que quisiera aprender español en Irlanda (por lo general todos tienden a pensar que con el inglés tienen bastante para ser entendidos en todo el mundo), pero hay unos cuantos, y no sólo irlandeses, también un italiano que ha vivido bastante tiempo en Madrid y que no quiere perder su nivel de español, lo habla bastante bien pero le tuvimos que explicar la rima del cinco. Me extrañó que no se la supiera después de tanto tiempo en España, pero quizá es que me han malacostumbrado al español que habla los italianos ;-).

Además de hacer todas estas cosas, los ratos libres que tengo los dedico a estudiar y repasar cosas que se supone que sé pero tengo un poco oxidadas, por si me llamara alguien para alguna entrevista, que no me coja demasiado despistado. También es posible que me puedan recomendar para un puesto de programador en Visual Basic o C#, lenguajes de los que no tengo ni idea, pero según me han dicho no son muy difíciles de aprender, sobre todo si se conoce Java y C. En fin, ya os contaré.

Lo del trabajo empieza a ser un poco frustrante, todos los días veo ofertas nuevas de trabajo que se adaptan más o menos a mi perfil y envío bastantes CVs, algunos por probar pero bastantes a ofertas para las que cumplo todos los requisitos holgadamente. Por eso me fastidia que no me llamen ni siquiera para entrevistarme por teléfono, supongo que el hecho de que haya tantos parados aquí y yo no tenga experiencia trabajando en Irlanda me cierra muchas puertas. En fin, ellos se lo pierden.