30 jun 2009

Fin de semana en Wexford (y II)

El domingo decidimos madrugar para poder visitar alguna cosa antes de ir a la feria y, sí, volvió a haber jugada maestra, yo estaba listo a la hora que habíamos quedado y el par de gañanes ni habían aparecido, por lo menos aproveché el tiempo y desayuné dos veces, una solo y otra con ellos, previendo que el día iba a ser largo, y no me equivocaba.

A pesar de la hora y pico de retraso sobre la hora prevista de salida, nos dio tiempo a llegar hasta la playa, sorprendentemente dura, de hecho los coches bajaban hasta la arena, se daban vueltas por ahí y aparcaban al lado del agua.

También vimos el faro Hook, situado en una península y uno de los más antiguos en activo que hay en el mundo, además el paisaje allí es impresionante.



Luego una pequeña parada para hacer la foto al puerto y las gaviotas posadas en fila esperando el almuerzo:
Desde allí fuimos directamente a la feria que estaba a punto de comenzar, además del concurso canino y la competición de llevar a la mujer a cuestas (que fueron sin duda lo mejor y lo que más atrajo la atención de la gente) también había una bolera improvisada con un hombre que colocaba los bolos después de cada tirada, una ruleta como las de las ferias de los pueblos, una barbacoa donde vendían perritos calientes y hamburguesas, un puesto de bebidas, otro de té, café y bollos, incluso subastaron un ternero, y alguna cosa más que me olvido.

Al vernos por allí la hermana de John organizadora del evento nos preguntó a Maki y a mí si queríamos echar una mano, le dijimos que sí y nos puso a vender tickets para una rifa (raffle) el primer premio eran 100 €, el segundo un vale de 50€ para una de las tiendas del pueblo y el tercero una camiseta y un palo de hurling del equipo de Wexford firmados por los jugadores, así que allí íbamos, un japonés y un español vendiendo los boletos para la rifa, la gente nos miraba muy raro, acostumbrados a conocer a absolutamente todo el mundo por lo menos de vista, nosotros éramos un par de completos desconocidos deambulando por ahí, aunque pasada la extrañeza inicial todos fueron muy majos.

Aquí John ejerciendo de juez del concurso canino:

Y aquí el final de una de las carreras de la "wife carrying competition", justo cuando estaba haciendo la foto finish la pareja de la izquierda decidió caerse y besar el suelo:

Ninguna fiesta está completa sin su orquesta:
Al final lograron recaudar unos 3600 € y nos dieron las gracias muy efusivamente.

Una foto de un campo de cebada, creo (¿qué otra cosa podría ser en Irlanda?)

El viaje además me sirvió para comprobar que sigo fiel a mis raíces y a pesar de estar todo el fin de semana hablando inglés sin parar, mis reacciones e instintos siguen siendo en la lengua materna: iba yo sentado en la parte de atrás del coche con un par de cestas de fresas a mi lado que habíamos comprado por el camino, cuando hubo un frenazo tremendo y se me escapó un “¡a tomar por culo las fresas!” que hizo que Maki y John se volvieran y me ayudaran a colocarlas de vuelta en sus canastas, luego caí en que su reacción fue inmediata, casi como si me hubieran entendido, curioso.

28 jun 2009

Me vuelvo a Madrid

El martes 7 de julio a las 19:35 llego a Barajas.

Pues sí, se me acaba la aventura irlandesa, después de casi cinco meses aquí no he encontrado curro a pesar de que he enviado centenares de curriculums, he hecho entrevistas por teléfono, exámenes vía email o en persona, etc. Además para el verano la cosa pinta peor, cada vez hay menos ofertas “serias”, la mayor parte de ellas son falsas, creadas por las agencias de reclutamiento simplemente para ampliar sus bases de datos con el mayor número de curriculums posibles, y así cuando haya alguna oferta real ser los primeros en enviar al candidato ideal a las empresas y cazar la comisión correspondiente.

La semana pasada recibí una llamada por un trabajo que empezaría en dos o tres meses, dije que estaba interesado, pero no me volvieron a llamar; de todas formas cada vez parece más claro que durante el verano no va a haber casi ofertas, así que es otro motivo más para pasar estos dos meses en Madrid.

Además han planteado una propuesta de ley en el parlamento irlandés por la que cualquier oferta de trabajo ocupada por un extranjero ha de haber estado antes como mínimo dos meses abierta a todo el público; es una manera de incentivar el empleo de irlandeses, ya que los empresarios ante una vacante tienen que escoger entre un irlandés con incorporación inmediata o un extranjero dentro de dos meses, lo que hará que ellos copen todos los puestos, empezando por los contratos temporales. Sospecho que es ilegal y que la Unión Europea tendrá algo que decir al respecto, pero de momento nadie sabe a qué atenerse.

De todas formas pienso conservar mi número de móvil irlandés y enviar CVs desde Madrid a partir de septiembre, y si la situación en la isla mejora no descarto volverme otra vez en septiembre/octubre para probar suerte.

25 jun 2009

Fin de semana en Wexford (I)

Cuando John, mi compañero de piso, me ofreció pasar un fin de semana en la casa de sus padres en Wexford dudé un poco, al fin y al cabo no somos lo que se dice amigos íntimos, no hemos hablado demasiado durante estos últimos meses y nuestra relación es más de coexistencia que de convivencia, pero me dijo que sería divertido porque una de sus hermanas organizaba una especie de “día en el campo” con distintas actividades para recaudar dinero y construir un “day care”, una guardería para los niños de la zona, y además Maki también se apuntaba, así que al final acepté.

Mi primer error fue creerme el SMS de John que decía “salimos el sábado temprano sobre las 9 ó 10”, que hizo que me volviera pronto la noche anterior y madrugara para estar a las 9 duchado, desayunado y listo para salir, porque a esa hora no había nadie despierto en la casa; fui víctima de la famosa jugada 13-14, un fallo de principiante en el que no es la primera (ni la última) vez que caigo. Me armé de paciencia y estuve haciendo tiempo hasta que al final conseguimos salir pasadas las 11.

El segundo fallo del día fue suponer que íbamos a Wexford City, la ciudad donde John nació y que cuenta con un puerto bastante importante; en realidad el destino era Wexford, pero County (el condado) ya que la casa de los padres de John está en medio de una colina a unos tres kilómetros a las afueras de un pueblo de 7.000 habitantes llamado New Ross, es decir, en pleno campo y un sitio al que no es recomendable llevar zapatos.

En el viaje de ida hicimos varias paradas, la primera para ver a una amiga de John que está a punto de casarse y que nos enseñó la granja del que va a ser su marido, nos metió al establo de las cabras para que las viéramos y las tocáramos, y luego al de los cabritillos recién nacidos; John y ella estaban muy acostumbrados a los animales, pero Maki y yo no demasiado, así que nos sentimos un poco incómodos allí entre tanta mierda de cabra, perros y demás animales.

La segunda parada del día fue para ver este árbol metálico que está allí en medio de la nada, sin ningún cartel que indique qué es o qué representa, la gente simplemente se para en el arcén, hace la foto y se va.

También pasamos por la casa del abuelo de John Fitzgerald Kennedy, que ha sido convertida en museo turístico con sus placas conmemorativas indicando que el nieto alguna vez estuvo allí visitando a sus abuelos y su bandera americana y todo; estos irlandeses de cualquier cosa hacen un monumento. La casa estaba cerrada por ser sábado, pero gracias a que John conocía a los que la gestionan y que viven en el edificio de al lado, pudimos entrar al patio y hacer alguna foto:

La verdad es que las casas de la zona, por lo menos las que visité, que fueron la de los padres de John y las de sus hermanas, me encantaron, por fuera tienen un aspecto un poco cochambroso pero el interior es muy acogedor, todas de una sola planta, forradas en madera por dentro, hechas a lo grande ya que allí el espacio les sobra y sobre todo enormes praderas y paisajes alrededor.

De la casa de los padres de John me quedo con está habitación:

Es una especie de anexo a la casa, donde antes estaría la terraza y se llega a ella a través de una cristalera, así que las cuatro paredes son enormes ventanales desde donde se pueden ver los prados que pertenecen a la casa y donde tienen las ovejas, alrededor de 50, el número exacto no lo sé porque cada vez que me ponía a contarlas me quedaba dormido (perdón por el chiste malo):

También tenían un par de cobertizos, ahora usados como almacenes de trastos, pero en tiempos habían llegado a tener miles de gallinas, cerdos y algún bicho más que no recuerdo.

Aquí John y Maki con un cordero recién nacido:

Por la tarde subimos a la cima de la colina desde donde se divisaba paisaje precioso desde donde se llega a ver el mar los días claros
y luego bajamos al arboretum Kennedy, un parque precioso, con zona infantil, columpios y un laberinto hecho de setos, y el arboretum en sí, infinidad de árboles de todas clases, etiquetados como en un jardín botánico, pero a lo grande; este parque tiene 252 hectáreas, más del doble que el Retiro

Justo antes de ir a cenar pasamos por la finca en la que se iba a organizar al día siguiente el festival para recaudar fondos y echamos una mano a colocar alguna cosa, como los bolos de madera y a revisar el circuito para el plato fuerte del día: la “Wife carrying competition”, básicamente una carrera en la que los hombres tenían que llevar a cuestas a la novia, esposa, amante, querida, etc y sortear diversos obstáculos.

Después nos fuimos a cenar a casa de una de las hermanas de John, otra finca a un par de kilómetros del pueblo pero en sentido contrario. Allí me eché una amiga: Mollie, la sobrina de John de 7 años, un cielo de niña muy simpática y atenta, y la persona a la que yo mejor entendía y la que mejor me entendía a mí de todos los presentes, me contó algunas cosas curiosas sobre la vida allí, entre ellas que en su clase había sólo tres chicos y ella, y así eran casi todas las clases del colegio; todo lo contrario fue su hermano pequeño Tom, que entre que aún no pronunciaba correctamente y que tenía un acento irlandés bastante cerrado (confirmado por John) me resultaba imposible comunicarme con él.

En lo que preparaban la barbacoa le eché un vistazo a una canasta de baloncesto que tenían en el patio y al enterarse de que me gustaba el deporte en seguida sacaron un balón y nos pusimos a jugar; a pesar de ser el único balón que había visto en toda la isla no se me dio mal e incluso pude hacer un par de jugadas “marca de la casa” para dejar bien alto el pabellón español.

Luego estuvimos comentando con unas cervezas lo que nos esperaba al día siguiente, a John le había tocado ser el juez en el concurso canino y estaba bastante nervioso, de hecho prácticamente no habló de otra cosa en todo el día.

18 jun 2009

Viaje a Belfast

El fin de semana que pasamos por Irlanda del Norte fue breve pero intenso: salimos el sábado por la mañana temprano Javi, Elena, David, Onan (el irlandés que conocimos en el bar de intercambio de idiomas y del que ya he hablado en post anteriores) y yo. Fuimos en el coche de Onan, lo que supuso una gran ventaja porque él ya estaba acostumbrado a conducir por el lado equivocado de la carretera, tomar las rotondas al revés y todas esas cosas raras que acostumbran a hacer por estas tierras; además nos sirvió de guía puesto que se conocía el camino bastante bien de haberlo hecho en varias ocasiones. Salvo un par de despistes que tuvo y que nos sirvieron para pasar tres veces por la misma rotonda y conocer algunos pueblos y carreteras perdidos de Irlanda del Norte, en general el viaje fue bastante agradable, incluyendo el momento de cruzar la frontera (realmente un simple cartel avisando de que las señales de tráfico a continuación estaban en millas por hora) que lo hicimos escuchando a los Héroes del Silencio y a Onan gritando a los obreros que estaban intentando arreglar las maltrechas carreteras norirlandesas y creando un atasco considerable.

A media mañana llegamos a Cushendun, un pueblo costero a medio camino entre Belfast y la Calzada de los Gigantes en el que reservamos los Bed&Breakfast; hacía sol, así que decidimos irnos a la playa a comernos unos bocatas para reponer fuerzas y seguir viaje hacia el norte. Como era previsible el sol duró lo que duran dos peces de hielo en un whisky on the rocks que diría Sabina, porque cuando llevábamos un par de mordiscos empezó a jarrear y tuvimos que refugiarnos debajo de unos árboles que había por allí cerca. Aquí una foto de la playa de Cushendun en la que no se aprecia apenas la lluvia, pero os aseguro que caía y bastante.

La foto friki del viaje la encontré en un supermercado del pueblo: una lata del Spam original.

La primera parada de la tarde fue en Carrick-A-Rede, un paseo de un kilómetro más o menos que llega hasta un puente de cuerda bastante famoso que conecta la costa con un pequeño islote desde donde se supone que se pescan mejor los salmones atlánticos, la verdad es que llovía demasiado y no pudimos ver gran cosa, además de que no se podía visitar el islote completo al estar vallado para evitar resbalones y caídas.
De ahí fuimos a la Calzada de los Gigantes que, a diferencia del puente de cuerda, era gratuita, lo único que había que pagar era el parking; Onan nos dijo que no nos preocupáramos, él llevaba el cartel de minusválida de su madre en el coche y que con eso nos dejarían aparcar gratis, le dijimos que tampoco hacía falta, éramos cinco y pagar seis libras entre todos no era demasiado, sobre todo comparado con la vergüenza de que nos pillaran, porque en el cartel por detrás aparecen los datos y la foto de la persona a la que se le concede este derecho, pero no nos hizo ni caso y se fue derecho a la entrada, el guardia efectivamente pidió la tarjeta y miró dentro del coche, dándose cuenta casi inmediatamente de que ninguno de nosotros era una anciana impedida, Onan dijo en tono de broma que no se había dado cuenta de que su madre no venía en el coche y el vigilante lejos de molestarse porque le hubiéramos intentado timar empezó a reírse y a contarnos anécdotas sobre gente intentando colársela.

Después de un paseo bajo la lluvia llegamos a la famosa Calzada que impresiona más en fotos que en realidad, porque la zona no es demasiado grande:

Cuando ya nos había caído suficiente agua encima como para rellenar cuatro embalses decidimos volvernos y exactamente cuando llegábamos a la altura del coche salió este sol:
El día siguiente fuimos por toda la costa hacia Belfast, no era el camino más corto, pero fuimos viendo el océano la mayor parte del viaje y nos paramos en Carrickfergus para ver el fuerte desde el que vigilaban la costa.
En Belfast no estuvimos demasiado tiempo, Onan nos dio una vuelta bastante grande con el coche para que viéramos los murales más famosos y luego aparcamos y vimos la universidad y el ayuntamiento, donde había una especie de feria y una noria a imitación del London Eye.


Podéis encontrar otra crónica del viaje y más fotos en el blog de Javi, Elena y David: http://3onadonkey.blogspot.com/2009/06/verano-en-dublin.html

1 jun 2009

Exámenes

Es curioso que cuando acabé por fin la carrera pensé que no iba a tener que hacer más exámenes en toda mi vida, con la alegría, descanso y tranquilidad que ello supone, y últimamente no paro de hacer tests. En post anteriores he hablado de los que rellené para Google y Facebook, quienes, por cierto, me han rechazado muy amablemente, y en las últimas semanas he tenido otros dos más.

El primero me llegó a través de un recruiter que me llamó interesándose por mi experiencia en soporte y mantenimiento de sistemas Windows, me comentó que había una vacante en HP para un perfil de este tipo y quería enviarme un test para hacerse una idea de mis conocimientos lo antes posible, le pedí unos minutos para arrancar el ordenador y conectarme, aunque en realidad lo que quería era despejarme un poco, porque eran las nueve de la mañana, estaba recién levantado y ni siquiera había desayunado, pero me lo mandó inmediatamente sin misericordia ninguna.

El test en cuestión estaba compuesto de 100 preguntas a contestar en 45 minutos en teoría sin ayuda, puesto él me pidió que no utilizara Internet ni consultara Google o la Wikipedia, parece mentira que no se diera cuenta de que el hecho de decirme que no lo hiciera se convirtió prácticamente en una invitación a hacerlo, y menos mal, porque sin ayuda sólo fui capaz de contestar unas 20 preguntas, y gracias a san Google logré responder otras 40 aproximadamente (no está mal para tener sólo 45 minutos, aunque en mi defensa alegaré que muchas me sonaban y sabía más o menos qué buscar), así que me dejé otras 40 en blanco, él previamente me había advertido de que alrededor de 40 respuestas solía estar bien, no se esperaba que nadie fuera capaz de contestarlas todas. Me volvió a llamar poco después para decirme que en algunas partes de mi test había puntuado alto pero que en otras mi resultado era bastante lamentable; me justifiqué un poco contándole que había algunas cosas que no había visto en mi vida bien porque no las usáramos para nada, bien porque empleáramos otras herramientas distintas, y que en realidad mi trabajo era otro y mis tareas de mantenimiento en principio eran provisionales y consistían básicamente en apañar cualquier cosa que no funcionara lo más rápido posible para volver cuanto antes a mis otras obligaciones. Al final me preguntó si me sentiría cómodo con un trabajo de este tipo, le dije que sí, que sin ningún problema, no me va a asustar enfrentarme a algún problema desconocido porque básicamente es lo que he estado haciendo durante años, así que me dijo que iba a intentar conseguirme una entrevista y que en caso afirmativo me llamaría para practicar conmigo la parte técnica en los próximos dos días; de esto hace más de una semana así que sospecho que he sido rechazado, pero por lo menos he aprendido algunas cosas nuevas, ya que he estado buscando con calma algunas preguntas que no pude contestar, para tener más idea del tema, y sobre todo he aprendido a contestar el teléfono y responder preguntas medio dormido.

Para el otro examen que tuve que hacer me convocaron por carta en la oficina central de correos de Dublín que está justo en el centro de la ciudad, a unos diez-quince minutos andando de mi casa, también para un puesto de soporte técnico. Éramos más de 30 personas allí, algo más de la mitad extranjeros, aunque ningún español, y sólo dos mujeres, perpetuando el estereotipo del sector. El test en realidad fueron tres: uno de razonamiento verbal, otro de series numéricas y el tercero de comprobación de sintaxis. El primero consistía en leerse textos técnicos de unas 10-12 líneas y responder preguntas sobre ellos (me recordó un poco a los exámenes de la EOI), estaba dimensionado para que no pudiera acabarse en el tiempo estipulado y así evaluar también la rapidez de cada candidato, no se me dio mal, contesté las mismas preguntas o alguna más que la gente que tenía alrededor, aunque está claro que cualquier persona cuya lengua materna fuera el inglés y tuviera un poco de formación técnica lo habrá hecho mejor que yo. El segundo de series numéricas me salió bastante bien, sólo me quedaron dos series por resolver. Y el tercero fue el más raro de todos: daban una lista de líneas de “código” y dos serie de reglas, una para las líneas que empezaran con “:” y otra para las que empezaran con “;”, las reglas eran del tipo “los números deben estar entre paréntesis”, “no se permiten dos símbolos seguidos”, “no puede haber ( ) , # en la línea”, etc. Así que había que comprobar para cada línea qué regla(s) de su tipo correspondiente incumplía y marcarlas, o decir si era completamente válida, obligando a pensar casi como un compilador, bastante curioso.

Al final nos dijeron que en un par de semanas empezarían a llamar para entrevistarnos; lo malo es que parece que el proceso va a ser bastante largo, porque recuerdo haber rellenado la aplicación hace un par de meses por lo menos, así que parece que se toman las cosas con calma; me acuerdo además porque me pareció extraña la cantidad de datos que tuve que poner, incluso algunos como la edad o el sexo que en teoría roza la legalidad; aquí está muy mal visto preguntar este tipo de cosas porque pueden ser sospechosos de discriminación, pero supongo que siendo una entidad estatal les está permitido cualquier cosa.

Próximo post: Viaje a Belfast.

19 may 2009

Viaje a Madrid

Ya es oficial, ayer compré los billetes: el jueves 4 de junio a las 21:35 aterrizaré en Madrid y me quedaré hasta el martes 9 a las 10:10. Tengo algunos trámites pendientes, como renovar el carnet de conducir que me caduca la semana que viene o votar el domingo en las elecciones europeas, pero el resto del tiempo me gustaría quedar con la gente para que me contéis vuestras novedades de los últimos cuatro meses. Sé que no me va a dar tiempo a todo, así que pido disculpas por anticipado a todos aquellos con los que no llegue a coincidir durante esos 4 días. También sé que muchos estaréis agobiados con los exámenes y no tendréis mucho tiempo libre, así que en ese caso os perdono yo a vosotros.

Dado que aún no tengo ninguna oferta de trabajo sensata (aunque esta misma mañana me han llamado de una agencia para decirme que me iban a conseguir una entrevista) mi idea es volverme definitivamente a España a finales de junio; si en cinco meses no he conseguido trabajo, durante los dos de verano va a ser poco menos que imposible, así que este viaje al principio del mes servirá también para llevarme parte del equipaje y evitar los problemas que tuve a la ida con la maleta en el límite del peso permitido (se pasaba un kilo pero me lo perdonaron) y la mochila y el maletín del portátil llenos hasta reventar.

Respecto a la obra de teatro que fui a ver el sábado pasado, resultó bastante complicada de seguir, me enteré más o menos de la trama, pero no fui capaz de descifrar los diálogos; aunque por lo menos no fui el único, ya que la canadiense que tenía al lado confesó que ella tampoco salió con una idea muy clara de allí, el léxico era demasiado teatral “así no es como habla la gente normal” y el argumento era bastante surrealista: un primer ministro irlandés al que se le aparecen la reina Elizabeth I y una famosa pirata irlandesa del siglo XVI, Grace O´Malley, y básicamente se dedican a cepillarse a todo bicho viviente, excepto al mayordomo, que es inmune a sus encantos principalmente porque está liado con la mujer del primer ministro. En principio parecería una comedia típica de enredo, pero con un trasfondo bastante agrio, mostrando la decadencia del político, y un final dramático que no voy a contar por si acaso alguno quiere verla.

15 may 2009

Seguimos sin novedades

Al final parece que esto se está convirtiendo en las vacaciones más largas de mi vida, porque de curro ni rastro (estará en el Caribe :P), aún no me han respondido de la entrevista que hice la semana pasada ni he tenido novedades de las llamadas y emails que recibí de agencias de reclutamiento. Pero por lo menos no paro de hacer cosas: el sábado pasado estuve en Bray, un pueblecito costero muy chulo a unos 30 - 40 minutos en tren de Dublín, el viaje por cierto es impresionante, las vías van paralelas a la costa y durante mucho rato se puede ver la playa y el mar. Fui con Javi y Elena a comer-cenar a casa de un irlandés que conocimos en los intercambios de idiomas y que pasó unos cuantos años viviendo en España. La única pega fue que no visitamos el pueblo, así que tendré que volver para ver por lo menos el paseo marítimo y la playa de piedras, que me han dicho que merecen la pena.

Lo único que hicimos allí fue estar en la casa del irlandés comiendo, bebiendo y hablando en Spanglish; había varios amigos suyos que no hablaban español, así que en principio el idioma oficial era el inglés, pero a él muchas veces al recordar historias le salían palabras y frases en español, así que mezclábamos todo. El punto culminante del día fue cuando de repente decidió, supongo que todo el vino que se había bebido tuvo algo que ver, cortar un pino de unos trece años (según conté después) que tenía en el patio porque según él iba a romper el muro de cemento que separaba su jardín y el del vecino, aunque le intentamos convencer de que no era necesario hacerlo, sacó una sierra y lo taló, tan rápido que Javi tuvo que saltar para que no le cayera el árbol encima. A pesar del arboricidio es un buen tipo y estamos organizando un viaje a Belfast con sus amigos y más gente del intercambio para dentro de dos semanas.

El domingo, para integrarme un poco me fui a una especie de Club de la Comedia que organizan en una sala bastante pequeña de un pub del centro, no seríamos ni 30 personas y el espectáculo duró alrededor de dos horas. Tengo que admitir que hubo un humorista al que no puede entender prácticamente nada, pero en general me reí bastante con los demás, sobre todo con los chistes sobre españoles que nos dedicaron, ya que al principio nos identificaron rápidamente como extranjeros y nos preguntaron de dónde éramos y qué hacíamos por aquí. Como esa experiencia no me fue del todo mal, este sábado me iré al teatro a ver una comedia sobre un primer ministro con líos de faldas, aún no me he leído el argumento con detalle, pero parece entretenida.

Y poco más tengo que comentar, a veces el tiempo mejora un poco, ha habido dos o tres días seguidos de sol bastante majos, aunque no hay que confundir sol con calor, mi atuendo típico para esos días era gafas de sol y abrigo, porque aunque estemos ya en mayo, aún hay que ir con abrigo por la calle, lo que hace que no pueda evitar acordarme de que justo hace cinco meses, en pleno diciembre caminaba por el Parc de la Ciudadela de Barcelona con una simple sudadera.