1 jun 2009

Exámenes

Es curioso que cuando acabé por fin la carrera pensé que no iba a tener que hacer más exámenes en toda mi vida, con la alegría, descanso y tranquilidad que ello supone, y últimamente no paro de hacer tests. En post anteriores he hablado de los que rellené para Google y Facebook, quienes, por cierto, me han rechazado muy amablemente, y en las últimas semanas he tenido otros dos más.

El primero me llegó a través de un recruiter que me llamó interesándose por mi experiencia en soporte y mantenimiento de sistemas Windows, me comentó que había una vacante en HP para un perfil de este tipo y quería enviarme un test para hacerse una idea de mis conocimientos lo antes posible, le pedí unos minutos para arrancar el ordenador y conectarme, aunque en realidad lo que quería era despejarme un poco, porque eran las nueve de la mañana, estaba recién levantado y ni siquiera había desayunado, pero me lo mandó inmediatamente sin misericordia ninguna.

El test en cuestión estaba compuesto de 100 preguntas a contestar en 45 minutos en teoría sin ayuda, puesto él me pidió que no utilizara Internet ni consultara Google o la Wikipedia, parece mentira que no se diera cuenta de que el hecho de decirme que no lo hiciera se convirtió prácticamente en una invitación a hacerlo, y menos mal, porque sin ayuda sólo fui capaz de contestar unas 20 preguntas, y gracias a san Google logré responder otras 40 aproximadamente (no está mal para tener sólo 45 minutos, aunque en mi defensa alegaré que muchas me sonaban y sabía más o menos qué buscar), así que me dejé otras 40 en blanco, él previamente me había advertido de que alrededor de 40 respuestas solía estar bien, no se esperaba que nadie fuera capaz de contestarlas todas. Me volvió a llamar poco después para decirme que en algunas partes de mi test había puntuado alto pero que en otras mi resultado era bastante lamentable; me justifiqué un poco contándole que había algunas cosas que no había visto en mi vida bien porque no las usáramos para nada, bien porque empleáramos otras herramientas distintas, y que en realidad mi trabajo era otro y mis tareas de mantenimiento en principio eran provisionales y consistían básicamente en apañar cualquier cosa que no funcionara lo más rápido posible para volver cuanto antes a mis otras obligaciones. Al final me preguntó si me sentiría cómodo con un trabajo de este tipo, le dije que sí, que sin ningún problema, no me va a asustar enfrentarme a algún problema desconocido porque básicamente es lo que he estado haciendo durante años, así que me dijo que iba a intentar conseguirme una entrevista y que en caso afirmativo me llamaría para practicar conmigo la parte técnica en los próximos dos días; de esto hace más de una semana así que sospecho que he sido rechazado, pero por lo menos he aprendido algunas cosas nuevas, ya que he estado buscando con calma algunas preguntas que no pude contestar, para tener más idea del tema, y sobre todo he aprendido a contestar el teléfono y responder preguntas medio dormido.

Para el otro examen que tuve que hacer me convocaron por carta en la oficina central de correos de Dublín que está justo en el centro de la ciudad, a unos diez-quince minutos andando de mi casa, también para un puesto de soporte técnico. Éramos más de 30 personas allí, algo más de la mitad extranjeros, aunque ningún español, y sólo dos mujeres, perpetuando el estereotipo del sector. El test en realidad fueron tres: uno de razonamiento verbal, otro de series numéricas y el tercero de comprobación de sintaxis. El primero consistía en leerse textos técnicos de unas 10-12 líneas y responder preguntas sobre ellos (me recordó un poco a los exámenes de la EOI), estaba dimensionado para que no pudiera acabarse en el tiempo estipulado y así evaluar también la rapidez de cada candidato, no se me dio mal, contesté las mismas preguntas o alguna más que la gente que tenía alrededor, aunque está claro que cualquier persona cuya lengua materna fuera el inglés y tuviera un poco de formación técnica lo habrá hecho mejor que yo. El segundo de series numéricas me salió bastante bien, sólo me quedaron dos series por resolver. Y el tercero fue el más raro de todos: daban una lista de líneas de “código” y dos serie de reglas, una para las líneas que empezaran con “:” y otra para las que empezaran con “;”, las reglas eran del tipo “los números deben estar entre paréntesis”, “no se permiten dos símbolos seguidos”, “no puede haber ( ) , # en la línea”, etc. Así que había que comprobar para cada línea qué regla(s) de su tipo correspondiente incumplía y marcarlas, o decir si era completamente válida, obligando a pensar casi como un compilador, bastante curioso.

Al final nos dijeron que en un par de semanas empezarían a llamar para entrevistarnos; lo malo es que parece que el proceso va a ser bastante largo, porque recuerdo haber rellenado la aplicación hace un par de meses por lo menos, así que parece que se toman las cosas con calma; me acuerdo además porque me pareció extraña la cantidad de datos que tuve que poner, incluso algunos como la edad o el sexo que en teoría roza la legalidad; aquí está muy mal visto preguntar este tipo de cosas porque pueden ser sospechosos de discriminación, pero supongo que siendo una entidad estatal les está permitido cualquier cosa.

Próximo post: Viaje a Belfast.

2 comentarios:

  1. Y lo que estás aprendiendo, Gus? :P

    ResponderEliminar
  2. Me podías haber mandado el test, Googuelón es un motor de búsqueda q nunca falla ;-)

    Nos vemos este finde!

    ResponderEliminar